⏱ 45 minutos
Es importante que las sardinas sean frescas, que no desprendan un olor fuerte ni tengan los ojos caídos o hundidos.
Precalentamos el horno a 220º. Mientras, ponemos a calentar agua en una olla.
Cuando el agua empiece a hervir, echamos las patatas con piel, y un puñado de sal. Las patatas tardan entre 15 y 20 minutos en cocinarse.
En la base de una bandeja de horno, añadimos una capa de sal extragorda, que cubra la bandeja. Colocamos encima las sardinas y añadimos el resto de la sal por encima.
Introducimos la bandeja en la parte central del horno, bajamos la temperatura a 200º y horneamos 15 minutos.
Pasados los 15 minutos, sacamos la bandeja y retiramos la sal cuanto antes, para evitar que se sigan cocinando las sardinas. La piel del pescado sale con facilidad.